¿Cómo correr más rápido? es la pregunta que se hacen la mayoría de los corredores populares cuando su ritmo se estanca durante meses. La buena noticia es que la respuesta no está en sumar más kilómetros suaves, sino en introducir estímulos específicos de velocidad: series, fartlek y tempo runs. En esta guía te explicamos, paso a paso, cómo correr más rápido estructurando estos entrenamientos para bajar tus marcas de forma segura y progresiva.

Tipos de Entrenamientos de Velocidad
El entrenamiento de series running no es un método único, sino un conjunto de estímulos que trabajan distintos sistemas energéticos. Combinarlos correctamente a lo largo de la semana es la clave para mejorar tanto la potencia como la resistencia a la velocidad.
Si quieres profundizar en la base aeróbica que sostiene estos entrenamientos, revisa también nuestro blog sobre cómo elegir las zapatillas de running adecuadas para entrenar velocidad sin lesiones.
Series cortas (200m – 400m) para potencia anaeróbica
Las series cortas son el recurso más directo cuando el objetivo es aumentar la velocidad máxima y la potencia anaeróbica. Se corren a una intensidad muy alta (cercana al esfuerzo máximo) con recuperaciones amplias, generalmente en proporción 1:2 o 1:3 respecto al tiempo de trabajo.
- Ejemplo de sesión: 8 x 300m al 95% del esfuerzo, con 2-3 minutos de trote suave entre repeticiones.
- Beneficio principal: mejora la técnica de carrera a alta velocidad y la economía de zancada.
- Frecuencia recomendada: 1 vez por semana, nunca en días consecutivos al tempo run.
Este tipo de series es fundamental si tu meta es mejorar ritmo de carrera en distancias cortas o simplemente ganar «chispa» para los últimos metros de una competencia. Según World Athletics, la federación internacional de atletismo, este tipo de trabajo interválico de alta intensidad es uno de los pilares del desarrollo de la velocidad en corredores de fondo.
Fartlek (juegos de ritmo) para adaptación mental y física
El fartlek, palabra sueca que significa «juego de velocidad», consiste en alternar ritmos de forma libre o semiestructurada durante la carrera. A diferencia de las series clásicas, no requiere pista ni marcas exactas, lo que lo convierte en una herramienta muy versátil.
- Ejemplo de sesión: 30 minutos alternando 3 minutos fuertes y 2 minutos suaves, ajustando por sensaciones.
- Beneficio principal: entrena la capacidad de cambiar de ritmo (algo esencial en carreras con desniveles o tácticas de competencia) y reduce la monotonía mental del entrenamiento.
- Frecuencia recomendada: 1 vez por semana, ideal como transición entre series duras y entrenamientos de resistencia.

Tempo Run (Entrenamiento a ritmo de competición)
El tempo run, también llamado carrera a ritmo de umbral, es probablemente el entrenamiento más eficiente para quienes buscan entrenamiento de velocidad aplicado a distancias medias y largas (10K, media maratón, maratón). Se corre a una intensidad sostenida, ligeramente por debajo del ritmo de competencia en 10K, durante 20 a 40 minutos continuos.
- Ejemplo de sesión: 25 minutos continuos a un ritmo «cómodamente duro» (podrías hablar en frases cortas, pero no mantener una conversación).
- Beneficio principal: eleva el umbral de lactato, permitiéndote sostener ritmos más rápidos durante más tiempo sin fatigarte.
- Frecuencia recomendada: 1 vez por semana, siendo la pieza central del bloque de velocidad.

Calentamiento Específico Antes de Hacer Series
Ningún entrenamiento de series debería comenzar en frío. Un calentamiento incompleto es una de las principales causas de lesión y de rendimiento pobre en las repeticiones. La estructura ideal incluye tres fases:
- Activación aeróbica (10-15 min): trote suave y progresivo para elevar la temperatura muscular y la frecuencia cardíaca.
- Movilidad dinámica (5-8 min): ejercicios como skipping, talones al glúteo, zancadas laterales y rotaciones de cadera, evitando estiramientos estáticos prolongados.
- Progresiones o «strides» (4-6 x 80-100m): aceleraciones progresivas hasta cerca del 90% de esfuerzo, que preparan el sistema neuromuscular para la intensidad de las series.
Saltarse esta fase suele traducirse en tiempos peores en las primeras repeticiones y mayor riesgo de sobrecargas musculares, especialmente en isquiotibiales y gemelos.

Errores Frecuentes: Arrancar Muy Rápido y Romper la Cadencia
Incluso con la sesión perfecta en el papel, la ejecución puede arruinar los resultados. Estos son los errores más comunes al entrenar velocidad:
- Salir demasiado rápido en la primera repetición: genera una deuda de oxígeno que arrastras durante toda la sesión, obligándote a bajar el ritmo en las últimas series.
- Romper la cadencia por fatiga: cuando la zancada se acorta o se vuelve irregular, la calidad del estímulo cae y aumenta el riesgo de lesión. Es preferible bajar ligeramente el ritmo objetivo antes que perder la técnica.
- Recuperaciones insuficientes: cortar los descansos para «aguantar el ritmo» impide completar el entrenamiento con la intensidad requerida y reduce la adaptación real.
- No variar los estímulos: repetir siempre el mismo tipo de serie limita la mejora. Alternar series cortas, fartlek y tempo runs a lo largo del mesociclo es lo que realmente traduce en mejorar ritmo de carrera de forma sostenida.
Desbloquea tu Máximo Potencial en el Asfalto

Aprender cómo correr más rápido no depende de un único truco, sino de aplicar de forma inteligente los distintos tipos de entrenamiento de velocidad: series cortas para la potencia, fartlek para la versatilidad y tempo runs para el umbral de lactato. Sumado a un calentamiento adecuado y a la corrección de los errores técnicos más comunes, estos estímulos te permitirán romper el estancamiento y ver mejoras reales en tus tiempos.
La constancia y la progresión gradual son tan importantes como la sesión en sí: introduce estos entrenamientos poco a poco, respeta las recuperaciones y deja que tu cuerpo se adapte. El siguiente PR está más cerca de lo que crees.
Si tienes dudas sobre el termino Fartlek acá encontrara un video explicativo.